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Después de una discusión, mucha gente se enreda pensando en quién debería ser el primero en llamar a la otra persona o el primero en pedir perdón. Podemos aprender a dejar de lado el orgullo para acercarnos a esas personas con las que nos encantaría volver a tener más contacto.

Hacer las paces está reñido con ser rencoroso, la persona rencorosa y orgullosa es víctima más que del agravio de su pasado … ni perdona, ni olvida y sufre. La mejor opción no seguir sufriendo por el pasado, la mejor opción es aceptar la parte injusta de la vida o que otra persona haya cometido un error y aprender de aquello que te aporta aquella experiencia, pero salir del bucle para no quedarse sufriendo por lo que ocurrió en el pasado.

Te proponemos los siguientes consejos para salir del bucle:

  1. ¿La persona vale la pena? No tienes que hacer las paces con todo el mundo, hay personas que nos han defraudado tanto o son tan dañinas que decidas que esa persona no quieres que esté cerca de ti, cierra la carpeta tú: perdona, no desees nada malo al otro, pon distancia y aléjate, no intentes resarcirte del daño, esa técnica sólo sirve para seguir sufriendo y seguir en bucle con lo pasado.
  2. Si la persona vale la pena … Analiza qué ocurrió desde la empatía, contempla los distintos puntos de vista para fomentar la empatía y la comprensión. Sería bueno poder hablar con la persona, sin juicios de valor, sin reproches … sólo para escuchar.

Puedes hacer preguntas del tipo: ¿Porqué te sentiste así? ¿Qué interpretaste de lo que pasó o de lo que te dije? Recuerda: buscamos comprender, no atacar.

  1. Valora qué te aporta la persona. La rabia impide valorar a la persona con objetividad y tiñe de catastrofismo algo que no lo tiene … La persona con la que te has enfadado seguro que te ha aportado muchos momentos de bienestar, si es así haz balance. No te aferres a la visión de túnel cuando nos enfadamos, que nos impide ver el lado positivo de la persona, si te aferras será muy difícil hacer las paces, porque nadie quiere hacer las paces con la versión negativa de la persona.
  2. Pegúntate, ¿Esto tiene sentido? ¿Tendrán sentido los momentos o días que estás perdiendo por no perdonar? Mira con perspectiva, lo que hoy es tan importante y motivo de enfado, no lo será tanto mañana
  3. Hacer las paces no es perder. Hay quien piensa que cuando cedes, pierdes. En estos casos, entendemos las relaciones personales o los conflictos como batallas cuando sólo son intercambios de opiniones, diferentes decisiones, diferentes creencias o valores etc, pero no es una guerra que haya que ganar o perder.

Hacer las paces puede ser un signo de madurez y no de derrota, si la otra persona lo interpreta así, es su problema no el tuyo. Las personas somos mucho más que un conflicto perdido o cedido.

  1. No juzgues al otro. Es muy difícil hacer las paces si atribuimos a la otra persona malas intenciones. Es muy sencillo tergiversar momentos debido a que los evaluamos desde nuestra perspectiva y escala de valores, pero puede que las intenciones del otro no tengan que ver con lo que tú piensas. Dale la oportunidad desde una escucha activa y empática y pregunta lo que necesites sin atacar.

Muchas Gracias

Myriam Casillas