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Para algunas personas provocar es un juego, una forma de sentido del humor y de reír, pero para el que lo sufre no lo es.

Las personas entramos al trapo y saltamos, pero no sólo con las bromas, además existen otro tipo de ataques las críticas, humillaciones, las malas formas que terminan por sacar la furia de nosotros.

¿Qué armas tenemos para defendernos de estos ataques?

  1. Aprender a diferenciar entre Reaccionar y Responder: Reaccionamos cuando saltamos sin control ante un estímulo que nos provoca y Respondemos cuando ante ese mismo estímulo valoramos primero el abanico de posibilidades y posteriormente decidimos si saltamos, lo ignoramos, damos una respuesta asertiva o lo que elijamos.

Somos dueños de nuestras respuestas de las impulsivas y de las reflexivas. La sola idea de que somos dueños de cómo reaccionar nos da una herramienta útil. A partir de ahora cuando alguien te incomode, respira y decide cómo responder.

  1. No te lo tomes como algo personal: La mayoría de las veces no es un ataque personal, sino que este tipo de personas se suelen expresar así en la mayor parte de ocasiones y no sólo lo hacen contigo por eso tienes que dejar de sentirte el motivo de su burla (no eres débil, ni distinto, no es tu culpa). Si interiorizas esto podrás restarle valor al ataque.

No se trata de despertar nuestra compasión hacia el otro, sino de comprender que por las circunstancias que sean, se comunican así.

  1. Cero interpretaciones sobre el porqué: La mayoría de las veces nos ofendemos más porque interpretamos que estamos siendo tratados de forma injusta, que no nos merecemos ese trato, pero claro, es normal que busquemos interpretaciones que encajen con nuestra escala de valores y la persona que se burla, critica o ataca, no tiene la misma escala de valores que tú. Para ti reírse de alguien es un acto inhumano y al otro le resulta gracioso o normal, No tenéis la misma escala así que no interpretes o busques porqués.
  2. Observa desde fuera a la persona que trata de atacar o hacer burla: ¿Le cambia la expresión de la cara? ¿Tiene una sonrisa sarcástica? No juzgues ni busques explicación, sólo observa verás cómo deja de ser tan doloroso.
  3. Hazle saber cómo te sientes: La mayoría de las veces no comentamos a los demás cómo nos sentimos, hazlo si el ataque proviene de alguien de tu entorno cercano con quien tienes confianza. Ejemplo: “Cuando me gastas esa broma, me siento ridícula”. En ocasiones, con personas cercanas, verbalizar el malestar puede ser la solución.
  4. Ignora por completo: En medio de un ataque o burla, no mantengas el contacto ocular, ni te pongas a la defensiva, sólo advierte a la persona que no escucharás, si insiste, sal del lugar.

Decide tú la manera de Responder. Responde, No Reacciones

 

Muchas Gracias

Myriam Casillas